DIOSQUE: DESAFIANDO A LA RIMA

Diosque, compositor, letrista y productor argentino, conversó con SUBURBIA, a propósito del lanzamiento de su tercer disco, Constante (Quemasucabeza, 2014). Entre risas y poesía, nos contó sobre el proceso de composición y producción del disco; nos habló de sus influencias; de su amor por la música, los árboles y los perros. Además, comentó su presentación en el Lima Popfest, realizado en octubre.

Suburbia (S): ¿Cómo fue el proceso de creación de Constante? ¿Qué aportaron, como productores, los integrantes de Michael Mike?

Diosque (D): En Constante pasó algo que nunca había hecho que es trabajar en la producción en conjunto, en este caso con Jean Deon y Marcos Orellana de Michael Mike, una banda que admiro. Al comienzo, fue solo un compromiso de trabajo, pero en el transcurso nos hicimos amigos y terminamos componiendo juntos temas importantes para mí como “Fuego” y “Quise Minutos”.

Pienso que es también mi disco más concentrado y, tal vez, calculado, de canciones que priorizan la letra y la danza. Es lo más pop que he hecho y, de ahí, salir al tecno y hasta roces con el hip hop. Tal vez sea así porque mi relación con Jean y Marcos fue a partir del remix de “Basural” que hicieron con MM para Brote (Plastilina Records, 2012). Tal vez Constante sea un brote de brote, una línea de desarrollo.

S: Ahora, junto a ellos, tienes también una banda constante, ¿por qué esa decisión ahora?

D: Es la primera vez que formo una banda estable, somos siete y es un gustazo. Siempre he sido de ir a mis conciertos al riesgo y muchas veces no la he pasado bien por no ensayar. Esta vez la cosa cambió, aprecio mucho a mis músicos  y soy fan de ellos, los veo tocar y aprendo. Aparte de eso, “Constante” requiere cierto régimen de estructura, porque hay muchas partes en los temas, muchos arreglos y detalles. Hay tres sintes, dos baterías electrónicas, guitarra, bajo, percusión y varias voces.

S: Como dijiste, en este disco introdujiste sonidos propios del techno y del hip hop ¿Cómo los fuiste incorporando en tu cancionero?

D: Amo todas las músicas y estilos desde muy pequeño; por supuesto que uno a veces puede renegar con ciertas cosas que suenan por ahí, pero en general me gustan todos. Esquivo los prejuicios. Las músicas dividen a la sociedad y eso es una gran confusión de los valores verdaderos de esta vida.

Mis compañeros suelen cargarme diciendo “ni le preguntes a Diosque porque a ese le gusta todo”…pero no he escuchado a los Beatles, los voy a dejar para mi mayoría de edad, porque sé ese tesoro que son, los tengo en el congelador. La otra vez, uno de los MM, Cuqui De La Ley, me escribió “¿es cierto que no te gusta The Doors?”. Yo le respondí parafraseando a Bruno Masino, uno de mis músicos, “al primero que ponga The Doors en esta casa le pego un tiro en la mano”. No sé si debería contar estas cosas…

S: En Constante, casi no hay referencias al amor, a diferencia de Bote  (2011), que desbordaba amor melancólico. En cambio, parece haber espacio para otros universos, como el lenguaje o el proceso creativo.

D: Es como vos decís, hay un rasgo distintivo con Bote, ya que no trata del desencuentro, sino del encuentro y la admiración por las cosas sencillas de la vida. Ellas desatan la poesía y la hacen infinita e irrepetible, aunque siempre hable de lo mismo: la belleza, el amor por la vida y por la desaparición de nuestro cuerpo, la muerte. En lo horrible también está la poesía, hay que descubrirla. Ahora escribo compulsivamente, todos los días, como necesidad de volcar y volcar para ampliar mi pequeño universo.

S: ¿De dónde sacas las ideas para escribir tanto? ¿Qué te influencia?

D: ¡Cada noche se aprende algo! Me gusta mirar la punta de los árboles, a veces siento celos de ellos; cuando los miro me quedo tranquilo. La pintura también me encanta. Me gustan las piedras, si veo una, la meto en mi bolsillo. Amo los animales, vivo con cuatro gatos y un perro; ellos me influencian mucho, me hacen pensar en lo que es importante en esta vida y en lo que no lo es. Me gusta fumar marihuana y algunas otras drogas, ellas no son influencias, pero sí un estímulo. Y, últimamente, como ando viajando bastante, aprovecho para espiar a las personas, describirlas con la lapicera e inventar historias sobre ellas.

S: ¿Y cuál es tu relación con la poesía escrita?

D: No soy un gran lector, solo leo poesía. Será porque puedo abrir el libro en cualquier parte y ahí está. Me gusta el relato poético como lo hace Pessoa. Él me movilizó la vida con el “El libro del desasosiego”, es muy triste y pesimista, pero creo que él lo ha hecho porque amaba la vida. Otros poetas que me llegan bien adentro son Hölderlin; Porchia; Oliverio Girondo; César Vallejo, justamente de Perú; Leónidas Lamborghini; Violeta Parra; Jodorowski, él ya trascendió, es un sabio; Apolinaire; Rimbaud; Lao Tse; Basho, me encanta el haiku; Raúl Gonzales Tuñón y tantos otros. No querría dejar de recomendar a Nicolás Domínguez Bedini, un poeta argentino contemporáneo.

Diosque

S: En tus temas, hay una constante referencia a la canción, casi como un ente corpóreo o físico. ¿Qué es “la canción” para ti?

D: Es mi lugar en el mundo, mi refugio. Como dice Spinetta en una entrevista, “es esa vaca de la que mamo”. Él se refería al amor, es ese amor el que te hace escribir y cantar, el que te moviliza. Es el amor propio y por las cosas de este mundo. Los árboles tienen amor propio, ellos se aman, estoy seguro. No puedo probarlo científicamente, pero a la poesía no le interesan esas cosas.

S: En “Quise minutos (de la eternidad)” y “Río” las inflexiones de tu voz recuerdan a la de Luis Alberto Spinetta. ¿Él es una influencia para ti?

D: Desde mis primeras grabaciones, muchos me dicen que ven cierta similitud en mi música con la de Spinetta. A mí me da vergüenza, no creo llegarle ni a los talones al gran maestro. Influencia vaya si la será, claro que sí. Litto Nebbia también, él es el más grande de todos; él y Charly son los más grandes de nuestro rock nacional.

S: En el EP “Música que no recuerdo haber hecho”, hay una canción llamada “Seis de la tarde”; y en “Constante”, está “Soy las seis”, ¿hay alguna relación entre ambos temas? Me llama la atención la personificación del tiempo en tu obra.

D: El tema de la hora me obsesiona, no sé por qué, ¿será porque todo el tiempo se va, se va y se va para no volver más? “Seis de la tarde” es una canción de mi hermano. Como él no sabe grabar, le quedó acelerada y a mí me encantaba así. Yo se la robé de la computadora porque no me la quería pasar en Tucumán. Luego, en Buenos Aires casi me muero cuando volví a escuchar el tema, me mató su ternura. Lloraba frente al monitor mientras lo editaba. Con “Soy las seis” me pasó algo diferente: me quedé unos días en lo de unos amigos (Santiago Vallesi y Tomás Barry) a dormir y, al despertar, simplemente la toqué, como que me bajó de arriba. La escribí una mañana delante de ellos, yo andaba medio triste esos días, pero hoy es una canción que me satisface.

S: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar justamente con Santiago Vallesi y con Tomás Barry para componer “Broncedado” que, para mí, es uno de los mejores temas del disco?

D: “Broncedado” es de ellos. Yo solo le di una estructura diferente, modifiqué y agregué ciertas partes de la letra. Ellos dicen que lo hicieron para mí, incluso al proyecto le pusieron “Los compañeros de Diosque”. Cuando escuché la canción me volví loco, los abracé y los besé. Luego, Jean, Marcos y yo le dimos una dirigencia tecnopop al tema. Si escuchas la primera grabación, tal vez llegue a gustarte aún más; tiene una frescura especial, como la primera de “Soy las seis”. Es ese rapto de inspiración y lucidez del primer momento.

S: A lo largo de tu carrera, ¿cómo ha evolucionado el uso de instrumentos tradicionales y del sampler? ¿En qué medida utilizaste instrumentos reales y virtuales para configurar las canciones de Constante?

D: Mamá me regaló una guitarra a los 10 años; después pasé a tocar la batería en una bandita punk cuando tenía 14; volví a la guitarra, pero esta vez eléctrica; y, a los 20, me compré mi sampler, un ASR10 que todavía tengo. Ahora, estoy más volcado a la guitarra y a la computadora, trabajo con Ableton Live. En Constante, mezclamos sintetizadores reales con virtuales, baterías reales con programaciones, hasta iPad metimos. Pienso que estamos en un gran momento no solo de la posibilidad de producción musical, sino de la música. Creo que los músicos ya muertos han trabajado para nosotros y nosotros estamos trabajando para los futuros. Como dijo Walt Whitman “¡Poetas del futuro! ¡Oradores, cantantes, músicos futuros! No es el presente el que me justifica ni el que asegura que yo esté un día con vosotros, son ustedes, la raza nueva y autóctona, atlética, continental, la mayor de cuantas son conocidas; ¡Arriba! Porque ustedes me justificarán”.

Portada de Constante - Diosque (2014)

Portada de Constante – Diosque (2014)

S: Constante fue mezclado y masterizado en un estudio de Río de Janeiro por Martin Scian, ¿cómo fue este proceso?

D: Fue un gustazo. Jean me recomendó trabajar con Martín (“Pin”) –con quien habían mezclado “Música Negra”, el último de MM- por los procedimientos de grabación y producción que veníamos teniendo. Después de unas pruebas, yo accedí. Tuvimos que viajar a Río porque “Pin” es un argentino que trabaja en un estudio allá y quedamos muy contentos con su mezcla. Su estudio no tiene nombre, eso me encanta. Él trabaja eventualmente con Caetano Veloso y también con su hijo, Moreno. ¿Sabes los nervios que tenía yo por eso?, todo el tiempo pensaba que me podía llegar a cruzar al maestro, pero nunca pasó…

S: ¿A quién se le ocurrió la idea del videoclip para “Una Naranja”? ¿cómo fue hacerlo?

D: Es una ocurrencia de Agustín Carbonere, un gran amigo con el que he trabajado varias veces. En el video de “Una Naranja”, él cortó la canción abruptamente y nosotros dijimos “Ey, nos cortaste el solo de teclado”, nos divertimos con eso. Pienso que es mi mejor videoclip por lejos. Queremos que continúe la historia, que para el video de “El Típico Secreto” el “Diosque pequeño” cabe un pozo y desentierre al “Diosque gigante” y se encuentre con que, en su pecho, está cantando el “Diosque mediano”… Puede ser una linda historia. Hay que ver cómo la resolvemos porque es medio delirante, pero Agustín es capaz.

S: ¿Cómo llegaste al sello chileno Quemasucabeza para la edición de Constante?

D: Cuando el disco estuvo terminado, un periodista y crítico musical, que vive en Estados Unidos, me escribió para decirme que había escuchado un adelanto en internet y me preguntó si tenía algo más y quién me iba a editar. Yo estaba algo desesperado y pensaba sacar el disco solo, no me entusiasman los sellos independientes argentinos. Así que le conté la situación en la que me encontraba y le mandé el disco entero. Me escribió a los pocos días y me dijo que esto no podía quedar así, que se lo deje a él. Pasaron unas cuantas semanas y, el día que comenzó el mundial, cuando yo pensaba que menos mails se mandan en el mundo, me llegó uno extenso de Rodrigo Santis, director del sello, con la propuesta de contratación.

Trabajar con Quemasucabeza me agrada mucho. Además, por salir un poco de los aires en los que estoy hace tiempo. Querría llevar mi música a todas partes y solo un sello que opera internacionalmente me puede ayudar. Mi base es Buenos Aires y créeme que no lo cambio por nada, pero para que un músico pueda crecer es necesario explorar todo el tiempo nuevos territorios.

S: ¿Habías estado en Perú antes del Lima Popfest?

D: Sí, con mi familia en el año 99 y vi una trompeta de terracota que no me olvido más, en Arequipa, ¡qué ciudad más hermosa, por favor! También conozco el yaraví, tiene muchas similitudes con el folclore del norte de mi país, es una dulzura la música andina. Conozco “Palomita dónde vais”. Y pienso que la cumbia peruana es de primera, tienen recursos únicos y rasgos distintivos bien marcados.

S: En el Lima Popfest, tocaste solo con una guitarra criolla y dos micrófonos, y casi a oscuras. ¿cómo fue la experiencia del recital para ti?

D: Fue una muy buena experiencia, la verdad al comienzo estaba un poco asustado porque me encontré con bandas muy cargadas de distorsión y velocidad. Dije esto es un festival de punk/rock, a ver qué voy a hacer yo solo con una guitarra… y bueno, se me ocurrió lo de mezclar los micrófonos para darme cierta compañía. Y lo que me atemorizaba me terminó favoreciendo, al menos para mí. Entre tanta polifonía, arranqué con una improvización a capella y luego sumé la guitarra y ya me sentía en mi salsa. Por suerte creo que la pasamos bien, en conjunto con la gente.

S: ¿Hay posibilidades de que vuelvas pronto, acompañado de toda la banda constante?

D: Sí, la verdad hay posibilidades de que volvamos en formato banda y a tocar Constante específicamente, ya para el año que viene, claro. Pero prefiero no tirar demasiadas pistas porque la confirmación aun no está… pero está la intención que es lo más importante. Me encontré con gente muy buena allá. Espero volver a verlos pronto. Me quedé con muchas ganas de tocar con banda en el escenario de Embasy, sonó muy lindo, es un gran lugar.

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