“Tres” de Sobrenadar

Portada: Tres - Sobrenadar

SOBRENADAR
Tres
Casa del Puente Discos

Durante el pasado invierno, caminé muchas tardes y noches bajo la garúa limeña, acompañada por Tres de Sobrenadar. Las pequeñas gotas desdibujaban la ciudad, las líneas se ondulaban, la luz se desenfocaba y los parques olían a tierra mojada. Lima es muy hermosa en ese momento, cuando es otra.

Paula Garcia es Sobrenadar, un alias perfecto para el proyecto musical que lidera. En él, colabora -cada vez con más presencia- el músico Javier Medialdea en los coros y sintetizadores en vivo.

De forma solitaria e independiente, Sobrenadar editó su álbum debut homónimo (2010) y tres discos más: el EP Vent Solaire (2011), 1859 (2012) y el EP Alucinari (2013), todos digitales y publicados en la plataforma bandcamp. De estas últimas producciones se compone su primer LP en formato físico, lanzado en marzo de este año, en Argentina.

La disposición cronológica de los temas permite experimentar la evolución sonora y el crecimiento musical del dúo. A lo largo de los veinticuatro temas –que no tienen el típico formato canción, ni formas o estructuras predecibles- hay un registro claro de las etapas y nuevas ideas que va desarrollando la compositora. La progresión rítmica es ascendente, así como la energía con la que carga al oyente.

“Inicio” es una breve obertura hacia un amanecer en medio de la naturaleza, bosque o playa; es como abrir la ventana y escuchar el suave trino de las aves y el viento, con el oído pegado a una caracola. Las cinco canciones siguientes pertenecen a Vent Solaire (2011), que intercala temas líricos e instrumentales. El acento está puesto en crear ambientes y atmósferas lentas, con poco ritmo; en ellas, la voz susurrada y poco entendible es usada como un instrumento más, que se confunde entre pianos y sintetizadores. Las referencias al mar, al viento, al sol, a la lluvia y a los sabores de la naturaleza son constantes. “Pleyares” cierra esta primera parte con un tono más electrónico y un ritmo ascendente, como el personaje descrito en la letra.

“Espera” da inicio a la segunda parte del disco y le siguen las once canciones que conforman 1859 (2012). Es la continuación de un viaje, como lo sugiere -muy  cinematográficamente- la lluvia en la carretera, el paso veloz de autos y el ladrido de perros. Las capas de textura sonora siguen siendo armónicas y se vuelven un tanto más complejas en esta etapa (“500 estrellas” y “El Niño de Marte”); aunque también hay espacio para la simpleza y un deseo por priorizar elementos, como el piano en “Los Tres Días” y “Sirio”. Los timbres creados por sintetizadores, las guitarras y bases electrónicas suaves producen paisajes extraterrestres en consonancia con la voz. Ella adquiere mayor protagonismo y claridad, en algunos momentos; y le canta, como un mantra, al vínculo luminoso entre el cosmos y el mar.

Antes de las cuatro canciones que componen Alucinari y que cierran el álbum, encontramos dos temas: “1859” y “Descanso”. El primero es una síntesis del disco homónimo, aunque más complejo y con un ritmo más acelerado y bailable; la voz es nuevamente un instrumento integrado más y canta en un lenguaje indescifrable, que misteriosamente podemos entender/sentir. “Descanso” es realmente una pausa en el viaje, el cobijo que da un árbol en medio de la tormenta.

El tramo final es muy compacto, tiende mucho al pop y al tecno, y genera ambientes decididamente menos melancólicos. Aunque persisten los tempos lentos, hacia el final de los temas hay un clima que invita a bailar suavemente. Es claro el mayor trabajo de experimentación con sintetizadores y programaciones. Se nota, además, la intención de que la voz y las letras sean protagonistas, pues son inteligibles y van acorde al ánimo de estos temas. Hay encuentros alucinados e intergalácticos, búsquedas y nuevamente el mar como testigo y refugio.

Tres, tal vez uno de los mejores lanzamientos del año, es una invitación a salir del dormitorio y sentir la música en espacios abiertos, trasladarse a paisajes y flotar en ellos, sentir la tierra mojada, el viento, el sol y nadar -sobre todo, nadar- en la ciudad y descubrir sonidos que de tan electrónicos, se sienten cada vez más orgánicos y viceversa. (Elizabeth Aquino)

PUEDEN ESCUCHAR EL DISCO EN ESTE ENLACE: TRES – SOBRENADAR
Y LEER LA ENTREVISTA A SOBRENADAR AQUÍ.

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