“Atlas” de Real Estate

Atlas_12Gatefold

REAL ESTATE
Atlas
Domino

Eventualmente, llegas a cierta música por las rutas más impensadas. Por ejemplo, por tu mascota. Cuando alguien tuvo a bien decirme que mire el video de “It’s real” (del por entonces segundo álbum de Real Estate, Days), me emocioné mucho, quizás exageradamente. En él, los 4 chicos de la banda se mostraban caseros, íntimos si cabe, celebrando el cumpleaños de su can, paseando por el barrio, siendo lo más humanos posible.

Para Atlas, el tercer álbum de los norteamericanos, no han cambiado mucho las coordenadas apreciadas y degustadas en su anterior entrega. Y esto podría asustar a más de uno. La chamba del ahora quinteto sigue siendo no complicarse demasiado y, tal vez por eso, su acabado es efectivo. Las composiciones te capturan con poquito, pero es la producción la que precisamente se encarga de resaltar el sonido para que logre tal cometido (metió mano Tom Schick, quien hiciera lo propio para Ryan Adams y Low). Suenan más robustos -quizás por eso el título del disco, ¿no?-, sin que eso les quite cierto halo de ingenuidad, algo que me encandila de ellos.

Ayuda mucho lo que ha aportado el tecladista de Girls, Matt Kallman, con quien el grupo sabe sonar más maduro (siempre me ha dado miedo usar esa palabrita), una muestra de querer explorar mejor su sonido y de adentrarlo a nuevas posibilidades estéticas, pero siempre reconociendo que lo suyo son las melodías con aroma a atardecer en el barrio, al verano que se apaga, al otoño que despierta, a una conversa entre patas -con muchas verdades habladas- que va llegando a su fin.

El mejor ejemplo es “How might I live”, la más corta de la docena de canciones del Atlas, poseedora de una intimidad que cautiva y cuya duración redondea la impresión. Parece un secreto, una confesión que solo cabe recibir con afecto. Las guitarras por momentos hipnotizan, las líricas hablan de los suburbios, sus temas exudan la influencia de los Yo La Tengo más calmos, la voz de Martin Courtney evita sonar apesadumbrada y se siente muy próxima.

No son pocos los que han tildado a Real Estate de sonar a lo mismo, de no haber “evolucionado”, o de no haber encontrado su rumbo, pero yo les digo, vamos, escuchen “Talking Backwards”. Luego, mándense ese buen instrumental que es “April’s song”; y escuchen a Courtney cantar “Don’t know where I want to be / But I’m glad that you’re with me” en “Primitive”. Real Estate celebra su presente y Atlas es la huella de una banda que sabe a qué quiere sonar. No me disgusta para nada acompañarlos. (Cristhian Manzanares)

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